“Cuando vendíamos refrescos… y comprábamos recuerdos para toda la vida”
Tiempos de vendedores...
Eran los tiempos en que el equipo de futbol Cuerudos de Cd. Victoria jugaban en aquella legendaria segunda división, lo que hoy en día se llama Liga de Expansión, los juegos como siempre se celebraban en el estadio Olímpico Victoria que hoy pomposamente se llama Marte. R. Gómez.
Éramos unos niños mis primos y yo, frisábamos los ocho a 10 años, Fernando, Javier (qepd) y yo. A mis primos hermanos los apodaban "los chocolates", por lo moreno de su piel.
Nos "contrataban" para vender refrescos en la tribuna principal del estadio, pero para ello había que madrugar al 15 Matamoros en donde estaba enclavada la empresa Coca Cola, y quien nos dirigía Lalo Rodríguez (qepd) y nos ponía a cargar el camión de refrescos.
Eso no nos podía por el entusiasmo de vender, pero lo mejor… ver el juego desde la mejor tribuna.
⏰ El sacrificio antes del silbatazo
Para ello habíamos de madrugar desde las seis de la mañana y ahí estábamos presentes.
Se hacía el trabajo desde bajar las cajas de refresco, colocarlas en las hieleras, picar el hielo y esperar la hora del juego para empezar a vender en la tribuna.
La hora del inicio del juego: 11:30 de la mañana.
⚽ Entre gritos, goles y refrescos
Y empezaba el duelo y nosotros ya para entonces andábamos con la canastilla de cocas vendiendo entre los aficionados.
Pero siempre había un espacio en un rincón de la tribuna para sentarnos a ver el juego, sin que nos viera el "supervisor".
Disfrutábamos al máximo esos momentos.
No nos importaba la friega que llevábamos desde muy temprano: cargar y descargar, llenar hieleras, picar el hielo y otras cosas que había que hacer.
💭 La verdadera recompensa
Todo lo compensaba estar en la mejor localidad del estadio para ver el juego, que era lo que realmente nos importaba.
Además, nos ganábamos unos pesos por concepto de paga de venta de refrescos.
Lo referente a la chinguita que llevábamos, no era redituable a nosotros y sí para beneplácito de quien nos daba el empleo.
❤️ Recuerdos que no se olvidan
He de mencionar que hay tantas y tantas anécdotas y pasajes de mi vida con mis primos-hermanos que llevo en mi memoria.
Momentos que atesoro en mi mente, en mi memoria y en mi corazón.
Y guardo celosamente en mi Baúl de los Recuerdos.
🙏 Fe, memoria y gratitud
Dios vive en él…
gracias Dios.
Consumatum est...

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